Diferencias prácticas entre los materiales más comunes de descartables y en qué situación rinde mejor cada uno.
Es el material más resistente a líquidos y grasas, y en general el más económico. Funciona bien para comidas con salsa, bebidas frías y cualquier uso donde la resistencia al agua sea prioridad. Su punto débil es el calor: no todos los plásticos toleran microondas o líquidos muy calientes sin deformarse.
Buena opción para alimentos secos o de temperatura media (sándwiches, panificados, porciones de torta). Es liviano y se percibe como una opción más prolija para eventos, aunque pierde resistencia si se moja o se satura de grasa por mucho tiempo.
Pensado para reducir el impacto ambiental del descarte. Suele usarse en fibra de caña de azúcar (bagazo) o almidón de maíz, y tolera bien tanto líquidos como calor moderado. Es una buena alternativa cuando la sustentabilidad es parte de la propuesta del comercio, aunque normalmente tiene un costo algo mayor que el plástico convencional.
Muchos comercios combinan materiales según el producto: plástico para bebidas y comidas con salsa, cartón para panificados y biodegradable para diferenciarse en la propuesta. Si no estás seguro de qué combinación te conviene para tu rubro, escribinos y te asesoramos.
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